Lavarse las manos adecuadamente es una de nuestras principales defensas frente a la propagación de numerosas enfermedades.

El lavado de manos con agua y jabón puede prevenir:

• Enfermedades diarreicas

Los microbios que causan diarrea ingresan en el organismo a través de las manos que han estado en contacto con materia fecal, agua contaminada, alimentos crudos o utensilios de cocina mal lavados. Lavarse las manos con agua y jabón después de ir al baño y antes de comer puede reducir casi a la mitad los casos de diarrea.

• Enfermedades respiratorias

El lavado de manos con agua y jabón, en los momentos clave del día, elimina la mayoría de microbios que causan infecciones respiratorias y puede disminuir los casos de neumonía en niños y niñas menores de 5 años. Además ayuda a proteger contra el resfriado común, la gripe y otras enfermedades respiratorias.

• Parásitos intestinales e infecciones en la piel y los ojos

Lavarse las manos a menudo reduce las infecciones cutáneas y oculares, como el tracoma, así como los problemas intestinales provocados por parásitos, especialmente la ascariasis y la tricuriasis.

Lo que hay que priorizar: la calidad del agua

La higiene de manos sólo es eficaz si el agua utilizada es segura.

Si el agua utilizada para el lavado está contaminada, los microorganismos pueden transferirse directamente a la piel, incluso cuando la técnica de lavado es correcta.

Por eso, el tratamiento y la desinfección del agua son fundamentales para prevenir enfermedades.