El hierro y el manganeso son dos minerales presentes de forma natural en suelos y rocas. En condiciones normales no se encuentran disueltos en el agua superficial, pero en los acuíferos subterráneos —especialmente en zonas con poca oxigenación— se disuelven con facilidad y pasan directamente al agua del pozo. Es un problema habitual en muchas zonas rurales de Cataluña, donde los pozos captan agua de capas profundas con presencia de estos minerales.
¿Por qué aparece hierro y manganeso en el agua del pozo?
Su presencia no es una señal de que el pozo esté en mal estado. Es una característica geoquímica del acuífero. Cuando el agua subterránea circula por capas de roca o sedimentos ricos en compuestos de hierro y manganeso, y en condiciones de ausencia o baja concentración de oxígeno, disuelve estos elementos y los transporta hasta el punto de extracción.
Algunos factores que favorecen concentraciones más altas:
- Pozos profundos en terrenos arcillosos o con roca sedimentaria.
- Zonas con intensa actividad agrícola, donde la descomposición de materia orgánica consume el oxígeno del acuífero.
- Temporadas de poco caudal, cuando el agua queda estancada más tiempo en el subsuelo.
Tipo de hierro en el agua: hierro ferroso y hierro férrico
Cuando una agua presenta hierro y manganeso, es imprescindible analizar correctamente su composición para definir el tratamiento más adecuado. No todo el hierro se comporta de la misma manera, y diferenciar sus tipos es clave para conseguir una solución eficiente y duradera.
Hierro ferroso (Fe²⁺) — hierro tipo 2
Este hierro se encuentra disuelto en el agua y es soluble en ausencia de oxígeno. Cuando entra en contacto con el aire, se oxida y se transforma en hierro férrico, generando precipitados o posos que pueden afectar a la calidad del agua.
Hierro férrico (Fe³⁺) — hierro tipo 3
Es un hierro oxidado e insoluble que se precipita fácilmente, provocando coloraciones marrones o rojizas. Puede generar manchas en superficies y ropa, afectar al aspecto del agua y aportar un sabor metálico desagradable.
Para desarrollar un tratamiento de agua con hierro y manganeso eficaz, es fundamental estudiar todas las variables: tipos de hierro presente, concentraciones, características del agua y necesidades de cada instalación. A través de un buen diagnóstico técnico, podemos definir la tecnología más adecuada y ofrecer una solución personalizada para garantizar un agua de mejor calidad.
Cómo saber si el agua del pozo tiene hierro o manganeso
A menudo los propietarios detectan el problema por los efectos que causa antes de realizar ningún análisis. Las señales más habituales son:
- Manchas rojizas o marrones en bañeras, aseos, inodoros y ropa lavada. Indican presencia de hierro.
- Manchas negras o grisáceas , especialmente en circuitos de agua caliente. Suelen indicar manganeso.
- Gusto y olor metálicos en el agua del grifo.
- Agua amarillenta o marronosa al abrir el grifo por primera vez por la mañana.
- Depósitos e incrustaciones en filtros, grifos y electrodomésticos.
Si observa alguna de estas señales, el primer paso es un análisis de agua certificada . Sin datos reales de laboratorio no es posible dimensionar correctamente ningún sistema de tratamiento.
¿Qué dice la normativa sobre hierro y manganeso en el agua de consumo
La normativa vigente de agua de consumo en Cataluña (RD 3/2023) establece valores máximos para el hierro y el manganeso en el agua destinada al consumo humano. Cuando una analítica de laboratorio detecta concentraciones por encima de estos valores, el agua no es apta para beber directamente y es necesario un tratamiento específico.
Efectos sobre las instalaciones
Aquí puede ver qué provocan el hierro y el manganeso a su paso a las tuberías que no vemos, así como a todos los elementos que están en contacto con un agua que contiene, como tuberías, calderas, electrodomésticos…
Con el tiempo, el grosor de estas incrustaciones va aumentando y se van formando capas hasta que llega un día en que la tubería deja de tener paso suficiente y la presión del agua disminuye considerablemente o desaparece.
Con un tratamiento general adecuado del agua en instalaciones de estas características conseguimos, por un lado, evitar que se sigan formando nuevas capas de incrustación y, por otro, ayudar a eliminar progresivamente las existentes.
Los sistemas de tratamiento para aguas con presencia de hierro y manganeso se aplican en cualquier ámbito donde estos componentes estén presentes, tanto en instalaciones domésticas como en procesos industriales, con el objetivo de proteger las redes de distribución, equipos y calidad del agua de uso y consumo.
Todos los tratamientos de agua cumplen con el RD3/2023 .
Las tuberías e instalaciones hidráulicas pueden verse afectadas por la presencia de hierro y manganeso en el agua, aunque estos problemas no sean visibles a simple vista.
Con el tiempo, estos elementos precipitan y forman capas de incrustación que aumentan de grosor progresivamente, reduciendo la sección de paso del agua y provocando una disminución significativa de la presión, incluso la obstrucción total en casos graves. Este fenómeno puede afectar tuberías, calderas, electrodomésticos y cualquier equipo en contacto con el agua.


El tratamiento adecuado del agua en instalaciones con estas características consigue:
- Evitar la formación de nuevas capas de incrustación.
- Eliminar paulatinamente las incrustaciones existentes.
- Proteger a todas las instalaciones y equipos en contacto con el agua.
- Garantizar un agua libre de hierro y manganeso, apta para consumo humano, cocina e higiene personal.
Además, los sistemas de tratamiento para aguas con hierro y manganeso se aplican tanto en entornos domésticos como industriales, asegurando la calidad del agua y la durabilidad de las redes y equipos en cualquier ámbito de aplicación.
Cómo se elimina el hierro y el manganeso del agua del pozo
El tratamiento del agua con hierro y manganeso se basa en dos principios: oxidación y filtración . Mientras están disueltos en el agua, el hierro y el manganeso no se pueden filtrar directamente. Primero hay que oxidarlos —es decir, transformarlos en partículas sólidas— y después eliminarlas por filtración.
Dependiendo de las concentraciones que muestre la analítica y del uso que se dé al agua (consumo doméstico, riego, ganadería, uso industrial), el sistema de tratamiento será distinto. Las soluciones habituales incluyen:
- Filtros de oxidación específicos , con medios filtrantes diseñados para retener hierro y manganeso de forma continua y eficaz.
- Sistemas de aireación que introducen oxígeno en el agua para favorecer la precipitación natural de los minerales.
- Tratamiento combinado cuando además del hierro y el manganeso existen otros problemas como la dureza o la presencia de bacterias.
En instalaciones de tratamiento de agua de pozo , el filtro de hierro y manganeso suele ser el primer elemento del circuito, ya que su presencia puede afectar a la eficacia de los equipos que vienen a continuación (descalcificador, ósmosis inversa, filtros de carbón).
Por dónde empezar si tiene hierro o manganeso en el pozo
Cada pozo es distinto. La concentración de hierro y manganeso varía en función de la profundidad, la geología de la zona, la época del año y el caudal de extracción. Por eso, antes de plantear ninguna solución hay que saber exactamente cuántas ppm o mg/L contiene el agua.
En Diparsa hacemos primero un análisis de laboratorio para conocer la composición real del agua. A partir de los resultados, proponemos el sistema de tratamiento adecuado, lo dimensionamos para el caudal real de la instalación y lo instalamos y mantenemos. Trabajamos en toda Cataluña y en las Islas Baleares, con más de 60 años de experiencia en tratamiento de agua .
Si tiene dudas sobre el agua de su pozo, póngase en contacto con nosotros. Sin compromiso.

